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La Coctelera
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ALMAS MUERTAS...EL SER HUMANO YA NO VALE NADA

Hoy quiero gritar. Gritar a la locura mundana que asola las calles, a la emética fragancia de lo igualable, lo imitable, lo normal.

Señores hoy deseo llorar por haber nacido bajo la cúpula celeste, deseo llorar porque el mundo ya no es para mi residencia sino prisión -prisión infranqueable, con barrotes de inmoralidad y decadencia-. No puedo soportar más la tortura de los días, la demencia de los sucesos. "Muerta una joven a manos de su cónyuge", "Un nazi asesina a un adolescente", "Atentado terrorista" son un pequeño reflejo de nuestras miserias, de la triste realidad que cautiva a nuestro mundo y nosotros, tristes seres, aletargamos nuestro oídos ante la barbarie, escuchando las monstruosidades terrenales mientras gozamos del pollo con guarnición. ¡Ya no queda esperanza!¡Ya no hay redención!

El episcopado se cuela en nuestras pantallas para criticar la reprobable conducta sexual de los jóvenes; la oposición pone en tela de juicio la actuación del negligente gobierno en materia de economía y el gobierno contraataca con acusaciones a la oposición. Y con el segundo trozo de carne llegan los asesinatos, las devastadoras matanzas, las almas yermas del infierno terrenal y un simple "la gente está loca" sirve para condenar las tristes palabras que un locutor enuncia sin mostrar el menor rasgo de tristeza.

Luego llegan los deportes, España gana el mundial, Zapatero gana unos días de olvido, la oposición gana tiempo para preparar sus improperios y el mundo gana un corazón hueco...

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A QUIEN YA NO OCUPA UN SITIO EN MI MENTE

U.C. es un hombre extraño, indefinible me atrevería a decir ahora que me atrevo a definirle. U.C. es un perfecto camaleón, un mago transformante de los buenos, de los de antes. Tan pronto es un gran científico, como un prestigioso modelo, un afamado actor o un genio literario.

U.C. a veces se dice desdichado y otras sin embargo es el hombre más afortunado que logró pisar los sendos caminos de la tierra. En su papel de actor de los mil rostros U.C. es un hombre carismático y un tímido jovenzuelo. Un culto ignorante. Es el verdugo de todo raciocinio.

U.C. es un colega de la soledad, aunque reafirma sus múltiples amistades imaginarias. Es un abstemio alcohólico y un racional amante de la psicología. U.C. es un encantador de serpientes desencantadas, una hermosa atracción de pasada por el país de las quimeras.

U.c. vive en un mundo de gloria nocturna sin secuelas al amanecer. Se desdice en cada instante y a veces resulta hilarante. U.c. se torna oscuro cuando alguien lo pone en entredicho y muy digno justifica las falacias de ayer…

Puede que algún día hubiese amado a U.C., puede que lo haya odiado con la fuerza de un Mefistófeles derrotado. Pero muy lejos quedaron aquellos sentimientos, tal vez anegados en sus falsas lágrimas de cartón piedra y hoy, hoy tan solo podría compadecer de él…Después de todo que ocurre cuando en la soledad de su habitación el actor abandona la función…tal vez en ese instante en el que la celebridad muere el hombre sienta la más tangible amargura…

Hoy sin amor ni odio, sin cariño ni resentimiento dedico estas palabras a U.C. el maestro de la ficción, porque en la esquina rosada de la desdicha nos hemos cruzado muchas veces y nunca echaré de menos oír de su boca un “¡Qué feliz me siento!”…Desde la distancia un adiós para siempre U.C.

Ana J.

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DEJENME SOÑAR

Hoy todo me resulta tan trivial, tan falto de interés. ¿Qué más da hablar o callar? Hoy no me apetece vivir, me apetece soñar. Soñar que mi sueño es la más tangible realidad.

Miradme soy Alicia, Alicia en el país de las desdichas sin cartas animadas, sin reinas malvadas. Miradme soy Alicia, no me llaméis Ana, hoy no soy Ana, soy Alicia. La que ríe con un conejo parlante. Le cuento que hoy me aprisiona la vida, que los hierros invisibles me aprehenden a esta farsa. Le cuento que la vida es tan real como mi sueño y por eso me quedo con él. Porque al menos así puedo sonreír. Sonreír sin tabúes, como antaño. Como cuando un caramelo era el mayor de los tesoros.

Miradme ahora soy Petter Pan, vuelo con prisa, acompañada de campanilla. La segunda estrella a la derecha, lo se, lo recuerdo. Campanilla dice que debo despertar pero no la escucho, no me gustan sus alas. Solo saben volar de día.

Hoy quiero soñar, no quiero vivir. No, malditos, dejadme soñar, que más os da. Nadie os ha pedido que me despertéis. Nadie os ha dicho que toquéis las campanas, aun no es de día, todavía veo la luna.

Me incomodáis, me duele el cuerpo al sentir que estáis ahí. Iros, no os necesito, iros tan lejos como podáis. Acabad con este dolor. ¿No me veis llorar? ¿Acaso no podéis ver mis lágrimas? Os da igual, lo se, se que solo hacéis lo que algunos quieren que hagáis, lo que os enseñaron a hacer. Vivir y despertar a los que duermen. Jamás sabréis soñar, jamás seréis felices pero os da igual. Solo os importa ese mundo, ese falso mundo al que llamáis realidad. Con vuestros estúpidos sueños de progresar; de ser más en la escala imaginaria de vuestra sociedad. Sois repugnantes.

Miradme soy Ana, soy un sueño, un sueño que ya no sabe innovar, que se ha estancado en una fantástica irrealidad. Miradme soy detestable, soy ausencia, soy silencio.

El ruido me despierta de un placentero sueño, pero sonrío al recordar…recordar que mañana, de nuevo, volveré a soñar…

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ODIADO ODIO

Ladies and gentlemans (leidis and llentelmans para los que tocan de oído) Hoy, con motivo del aprecio que sin duda les confieso, y en aras de fortalecer esta ya consumada relación les hablaré de mis odios. – Si ya estamos en ese punto-.

Muchas veces se ha dicho, no en vano, que odio todo; pero no es cierto, amigos, no es cierto. No odio todo lo que existe, si bien a veces resulto apática y malhumorada, a la par que ausente, no es odio, es llamémoslo con finura “ojeriza”.

Pues bien debo confesarles en la más clandestina intimidad que odio los “coches discoteca” por mi bautizados con el nombre que creo los define a la perfección. Estos, lejos de ser un instrumento para desplazarse, son utilizados por mil adolescentes y no tan adolescentes para airear sus canciones que siempre resultan repulsivas para la que escribe, pero ese es otro punto.

Me irrita la gente que corre por las aceras como si los edificios fuesen a desplomarse. A mi me gusta observarlo todo con meticulosidad, si una señora camina sola por la calle me imagino como será su vida, que misterios esconden sus bolsas de la compra. Cuando un coche aparca me apasiona pensar las mil historias que él habrán surgido.

Me irritan las nuevas tendencias musicales, las lamentables canciones que son afamada e incluso idolatradas por la sociedad. Si, amigos el “regaeton” no es música es balbuceo sexista acompañado de un ritmo infernal. En materia de música mi crítica se extiende hasta el pop, las malogradas letras de temática hermética (amor y desamor) que rellenan su vacío con un/a cantante semidesnudo que tararea sobre un micrófono mientras un aprendiz de acróbata simula tocar la guitarra.

Detesto además los pseudorebeldes de Armani. Si, señores y todos esos rebeldillos que elevan el puño en señal de discordia mientras introducen el papel en la urna de color socialista.

Me aborrecen las conversaciones sobre moda, si debo admitirlo, no me gusta ir de compras, me deprime ver mil pantalones, mil faldas, mil camisetas y mil zapatos a la espera de que mi limitado gusto por la moda se decida entre esa amalgama de productos que tan solo difieren en el color de los botones o la cremallera.

Me incomodan los políticamente correctos, los que todo lo apoyan. Los reconoceréis en un instante. Suelen utilizar expresiones como “a mi me parece bien”, “no se, puede que tengas razón”, “si tú lo dices, no te lo voy a discutir”. Llámenme extremista, cerrada y demás improperios pero yo no lo apoyo todo, tengo mi criterio no soy una relativista, una pensadora obtusa. No, no todo puede ser blanco o negro, lo negro es negro y lo blanco es blanco y no excusemos nuestra carencia de personalidad con esa vacua expresión de “Cada uno es libre de pensar lo que quiera”. No, tratemos a la libertad como una meretriz a nuestros servicios, si no queremos llegar a ser perfectos sumisos.

Sin mayor dilación me despido con agradecimiento al lector. Pasen buen fin de semana.

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EL AMOR NO EXISTE SON LOS PADRES

Señores debo confesarlo hace tiempo que deje de creer en el amor. No sabría decir exactamente cuando comprendí que el amor era una quimera. No se cuando di por vencida esa causa. El amor, señores, el amor. El que nos aprisiona el pecho, el que nos hace revolotear por las frondosas praderas. El amor, amigos, el amor, el amor no existe. Debo disculparme si los he herido, se que hace años le dijeron lo mismo de los reyes magos, pero ahora pasado el mal rato han logrado asimilarlo.

Debo matizar que no rechazo el cariño, los besos, los abrazos. Debo matizar que cuando hablo de amor me refiero a enamoramiento. No hago referencia al amor entre dos amigos, dos familiares o dos desconocidos. Ese amor es cuasi tangible. Pero en materia de enamoramiento nos topamos con un término estrictamente conceptual. Un ideal que nos hemos encargado de sublimar, hasta el punto de convertirlo en inalcanzable. Se que con estas palabras, una servidora, resulta superficial y cientifista y muy lejos de serlo - más bien me se apasionada e irreflexiva- no puedo evitar desacreditar al amor.

El amor humano, ese romance a voces y a silencios. Esa criatura que se yergue en el alma de cada uno y crece desmedrado hasta hacerse con nuestro ser. El amor es un sentimiento dirían los que todo saben definir. Y yo ávida de crítica les respondería con odio que es otro sentimiento -dirían ellos-

Pero lejos del maldito diccionario, amigos, les pregunto. ¿Qué es el amor? ¿Es acaso un concepto que todos poseemos y que un tal S. Anselmo confirmaría su existencia con un triste argumento "a priori"? ¿Es tal vez una ilusión frustrada. Una invención del hombre para sobrellevar esta oscura existencia?

El amor, que gran palabra. AMOR. A todos se nos anega en saliva la boca cuando la pronunciamos. AMOR. Díganlo AMOR, y ahora traten de imaginarlo, traten de imaginar el amor. Sin censura imagínenselo. Aquí nos encontraremos con distintas reflexiones. Cada cual más errada y a la par más certera - que diría Kant-:

1. El sujeto uno contestaría que el amor se expresa en un acto. En el acto que encuadra todas esas sensaciones. Si, asegúrense de cerrar la puerta a los niños, ya está, están solos. Pues si hago referencia al sexo. Si, amigos los que dicen que el acto sexual precisa de amor se hacen llamar románticos y yo, absurda pseudometafísica de mirada asustadiza les contradigo. El amor debe ser algo más que un acto físico. Las terribles palomas -aves carroñeras donde las haya- también "hacen el amor" si amigos ellas también. La única diferencia es que con ánimo de sentirnos superiores a su acto le llamamos "Aparearse" y solucionamos el problema.

2. El sujeto dos contestaría que el amor son todas esas "mariposas en el estómago" (Si señores, me asquea esa expresión, estoy cansada de oír esa falaz cursilería) Al margen de la calidad literaria de la metáfora. Esas mariposas no son más que nervios que se reproducen en un rugir de tripas. Si se que lo de las mariposas es mucho más bonito, donde va a parar. A quien le gusta pensar que le rugen las tripas cuando puede pensar que tiene mariposas en el estómago.

3. El sujeto número tres diría que es un cúmulo de sentimientos -como no-. Un cúmulo de sentimientos. Si, efectivamente cuando el odio está de baja el amor lo suplanta.

4. El sujeto cuatro contestaría que el amor es "Estar ahí en lo bueno y en lo malo" Si, conocido es por todos el hecho de que cuando un amigo se encuentra mal lo arrojamos a la primera cuneta oscura. Esta definición equipara el amor a la amistad, que a veces solo difieren en que en uno se realiza el acto nombrado por el sujeto uno (véase arriba) y en la otra no.

Para mí el amor, es una canción. Una canción en la soledad de un cuarto oscuro. Para mi el amor es un cuadro donde se encierra la incertidumbre de un maníaco. Para mi el amor es un poema. Porque el amor solo se mide con la escuadra del alma. Porque el amor terrenal es una palabra, un beso, un regalo y mil mentiras enlatadas. Y bien ¿Qué es para ustedes el amor?

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HASTA LOS COJONES DE LA CAMPAÑA ELECTORAL

No les garantizo que les interese el siguiente texto. Lo se, no ganaría demasiado como publicista. Se que este espacio no se encuentra catalogado en la sección de política y nada más lejos de mi intención llevarlos a un tedio perpetuo. No obstante y atendiendo a las acusadas molestias que a mis oídos produce esta insana campaña electoral. Debo, haciendo uso legítimo de mi derecho a la libertad de expresión y siguiendo los dictámenes de la razón, criticar esta inclemencia que poco a poco daña mis sentidos hasta dejarme sin vista, sin oído, sin tacto. El gusto lo han perdido ellos y el olfato sin embargo les sobra.
Si señores, hoy Ana J. ciudadana del mundo y huérfana de bandera desde este ínfimo espacio en la red de red que se dice “Internet” quiere proclamar el estado de guerra contra los “tocapelotas” (digo haciendo uso de mi finura) que expulsan sus graznidos propagandísticos. De este modo hago un llamamiento a todo ciudadano de a pie que como yo (y los que aun no consumen hemoal) sufre en silencio.

Amigos estoy cansada de escuchar a mil españolitos que arrían el hasta con la bandera de uno u otro partido político. Si señores, nosotros los que luchamos día tras día por sestear un sábado, o si cabe, algún que otro domingo. Nosotros, si bien cansados de rentas insuficientes y las inconmensurables tragedias de la rutina, tenemos ahora que escuchar la verborrea incansable de una izquierda y una derecha centralizadas y sufrir el eco agudo de un bipartidismo pronunciado.

Por si fuera poco, la iglesia –casa de pobres adinerados- nos indica una vez más el camino a seguir. Una de tantas, amigos, una de tantas. El periplo de este país, no sabe de caminantes desviados. Ya ocurrió hace años, en el 36, si amigos no nos olvidamos de la cruzada y ahora, como cachorros heridos (cachorros que defienden la estabilidad de un país en el que no pagan impuestos) los hombres de Dios, los de negro, los señores obispos, en representación de un clero y sin la unanimidad de sus asalariados (en efecto hay párrocos de izquierdas) nos indican de nuevo el camino a seguir. Tomándonos una vez más por analfabetos sumisos y yo les informo señores obispos, les informo que yo tengo en letargo mis oídos si bien para sus letanías también para su proselitismo político. Añado otro mensaje a los ministros de Dios: Señores obispos busquen votos para su partido que cada vez tiene más votos el ateísmo.

Si se me permite hacer una petición…solicito su voto, señores vótenme a mi y dejen de hacer propaganda gratuita. Un saludo y gracias al lector.

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LA CLAUSURA INTERMINABLE...2ªPARTE

Un año más nos visitó San Valentín, con la mirada liberal de siempre. A penas le vi pasar por las rendijas de la ventana. Yo, mujer solitaria, sin amores a la vista y viento en popa a toda vela, reniego del amor pasajero. Y en la estación volátil donde me reúno con la soledad le espero, a él. Hombre de muchas palabras, de poco tiento. Hombre alado que me lleve de viaje por el cielo de las noches y el cielo de los días.

LA CLAUSURA INTERMINABLE...2ª PARTE.

Sonsoles se acomodaba en un pequeño habitáculo con baño empotrado y un enorme crucifijo. Siempre había aborrecido los crucifijos, aquella representación macabra del Mesías.

-Sor Sonsoles.- Decía una voz en off, como recurso cinematográfico de un barato rodaje- Sor Sonsoles.

Acudió con urgencia al pasillo, donde la esperaba la madre Ángela con ese mirar rígido que portan las religiosas convencionales.

-Te presentaré a las hermanas.

Diez mujeres encanecidas asomaban sus arrugados rostros entre los hábitos. Mientras un escalofrío se colaba en el enteco torso de Sonsoles.

El día se perdió entre rezos y liturgias. Dando licencia al sopor, que desmedrado, cubría hasta los más ínfimos huecos del convento.

El cielo, enlutado, abrazaba a las estrellas. Jugueteando con ellas como un adolescente inquieto.

Sonsoles quitaba con sigilo los enseres de la maleta, mientras observaba la magnanimidad de la luna. Aquella luna apátrida, alcahueta de vocación. Aquella luna que ahora se le ocultaba tras las vidrieras, como un amante deshonesto.

Bajó la mirada a la maleta y, por un instante vio la flor de su enamorado. Nunca supo mirarla de ese modo. Nunca supo tocarla con esas manos. Con las manos de un alma vendida al ser eterno. De un alma que ya solo podría ver la luna a través de su pequeña ventana.

FINAL ABIERTO O TAN CERRADO COMO LA MENTE DEL QUE VENDE SUS SUEÑOS AL MEJOR POSTOR.

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PRINCIPIO DE...LA CLAUSURA INTERMINABLE

Amigos, llegó el ajetreo a mi rutina, debo comunicarles que hasta el fin de semana o días posteriores no podré publicar. No hombre, no se entristezcan. Que no hay para tanto. Por ello y con motivo de mi huida hacia el mundo de las sombras les voy aescribiruna pequeña historia...
LA CLAUSURA INTERMINABLE.
Sor Sonsol, mujer espiritual y grande oradora, partió una mañana florida al convento de San Pedro (que bien pudiera ser otro). Para ingresar en la orden monacal de las "Hermanas del rosario" (lo se poca imaginación le hecho).
Con rigurosa meticulosidad guardó uno por uno sus enseres en la maleta. Una pulsera de plata que su padre le había regalado en su dieciocho aniversario; una libreta dondese hallabasu escueta biografía; un CD recopilatoriodel Fary; un clavel que había recibido de un infante enamorado y dos lágrimas que guardaba en el cajón de las desdichas.
Se colocó el hábito que días antes había comprado en la tienda de moda para religiosas y se despidió del espejo.
Bajó con desmedida prisa las escaleras de la pequeña casa y en un suspiro se colocó frente al coche que la llevaría al convento.
Dos horas duró el encierro en aquel hediondo coche. Dos horas de silencios prolongados mientras la voz del conductor recitaba un oratorio de insultos a las señales de tráfico, los peatones y los demás coches. !Que horror! -Pensó Sor Sonsol con tal intensidad que creyó ser oída por el indiscretotaxista-
-Ya llegamos. -Dijo porfin elconductor-
- Muchas gracias.
...
CONTINUARÁ...
AVISO. La historia deSonsol norelatahechos ni personas reales, cualquier coincidencia con la realidad será simplemente casual.